La luz de este caluroso y tormentoso atardecer teñía de tonalidades cálidas el entorno algo que ayudaba a resaltar los ocres del acantilado. Mi intención era quedarme aquí un rato esperando que la subida de la marea rellenase con más agua la zona del acantilado. Pero empezaron a caer rayos que sonaban como si estuvieran a mi lado, y con un paraguas y un trípode pegados a mi no parecía una buena idea quedarse allí.
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