La luz de principios del mes de octubre ya enciende el incipiente color otoñal del arbolado en la ribera del rio Cubia, el lugar por el que tantas veces andaba de niño descubriendo todo tipo de fauna acuática. Hoy en día sigue siendo quizás más bello que antes, pues existe muchas más vegetación pero sorprendentemente casi sin vida, ni entre los árboles ni debajo del agua.
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