Hace unos meses paseando al lado del rio que pasa por mi aldea me fijé en pequeños detalles de las raíces de los árboles ribereños, así que una tarde de este verano decidí meterme en el rio con el trípode y buscar visiones con ritmo compositivo. Es increíble como la concentración hace pasar el tiempo sin darse cuenta de ello, doscientos metros de rio se tradujo en dos horas de disfrute fotográfico.
Os aconsejo pinchar sobre la foto para verla a mayor resolución en otra pestaña y después F11 si queréis verla a pantalla completa.

